No Sound of Water forma parte del proyecto artístico y de investigación Untertage, cuya traducción en alemán puede ser “debajo de la tierra” o, literalmente, “debajo del día”. Como pieza, toma la forma de un ecosistema ficticio en el que la sal se convierte en protagonista de un drama real: la dominación mundial. En este contexto, la forma cristalina de la sal ocupa un papel central como parte de la evolución cultural, es decir, originalmente fue el componente clave de las herramientas sin las cuales la civilización humana no hubiera podido desarrollarse tal como la conocemos ahora.
En un futuro no muy lejano, en el que nuestro planeta se ha vuelto un lugar inhóspito, esta lectura alternativa coloca a su protagonista en el rol de una mente maestra genocida y ecocida. Es decir, la creadora de una nueva época geológica basada en la inteligencia no orgánica y la biología sintética, que surge una vez que toda vida deja de existir.
En esta exposición, los visitantes se encontrarán dentro de un espacio definido por dos obras: una que está materialmente presente hasta el punto de ser incontenible y otra que existe dentro de los límites de la irrealidad digital. Lejos de enunciar un discurso o moraleja ecologista, la muestra se centra en las problemáticas provocadas por los avances tecnológicos, capitalistas e industriales, y el impacto que tienen sobre la Tierra.
La instalación No Sound of Water (2021) está conformada por una máquina de procesamiento industrial, en referencia a las tecnologías extractivistas que han contribuido a transformar el planeta hasta llevarlo al Antropoceno. Su mecanismo emite un torrente continuo de sal a través de un canal superior que funciona como un reloj de arena sin fondo.
Por su parte, el video Terminal Beach muestra un paisaje desolado y empobrecido en donde solo sobrevive el último árbol de la Tierra. Un brazo robótico golpea un hacha sobre el tronco del árbol que se estremece con cada impacto. La escena tiene lugar al final de los tiempos, en el precipicio de la vida después del cual no habrá una entidad consciente o al menos constituida por carbono, que dé cuenta de un aquí y un ahora. La metáfora de la animación es contundente: estamos destruyendo el mundo que nos sostiene y cada avance tecnológico, capitalista e industrial es también un paso hacia la extinción.
No Sound of Water muestra parte de nuestro trabajo en torno a las formas de ver y sentir otras realidades futuras o posibles: si nuestro mundo se está acabando, ¿cómo superar su fin y convertirnos en agentes externos? En medio de nuestra propia aniquilación, ¿cómo podemos lograr conmocionarnos y sentir placer por esas otras realidades?