Texto
long last happy
Ugo Rondinone
8.2.2025
MX 17:00 hr. / UK 23:00 hr.
Dirigido a todo público por medio de la plataforma Zoom

El mundo natural ha tenido un lugar de gran importancia en mi práctica artística por varias décadas. Durante la crisis del SIDA en 1989, después de que mi pareja Manfred Welser muriera de una enfermedad relacionada con el SIDA, me alejé del dolor y encontré en la naturaleza un mapa espiritual de consuelo, regeneración e inspiración. En la naturaleza, uno entra en un espacio donde lo sagrado y lo profano, lo místico y lo mundano, vibran entre sí.

La exhibición en Arte Abierto se basa sobre el principio de tres fuerzas celestiales del mundo natural: el sol, la luna y el arcoíris.

the sun y the moon (2022) están formadas por delicados círculos elaborados a partir de ramas de árboles de bronce fundido, una dorada y la otra plateada. Las esculturas gemelas miden más de cinco metros de alto. Instaladas paralelamente una de la otra, the sun y the moon están alineados a lo largo de un eje este-oeste de la galería de Arte Abierto, como si fueran portales o aberturas.

Como el ciclo del día y la noche, estos dos arquetipos representan valores contradictorios, codependientes y complementarios. Podemos pensar en the sun y the moon como nuestros ojos metafóricos. Cuando los dos principios se unen, las visiones se vuelven binoculares; es decir, dos cuerpos visionarios del ser se integran en un todo misterioso. Basándose en la visión única de cada uno, the sun y the moon aportan información diferente que contribuye a la visión que guía esta exposición y nuestra propia vida salvaje.

Estas dos esculturas están acompañadas por dos obras de arte interactivas: your age and my age and the age of the sun (2013–en curso) y your age and my age and the age of the moon (2020–en curso). Los visitantes encontrarán detrás de una puerta mágica dos salas llenas de miles de dibujos del sol y la luna pintados por niños de todo México. Cuando visité el espacio de Arte Abierto, decidí que la participación del público sería uno de los aspectos clave de la exposición.

Reconociendo el interés de la Fundación en desarrollar redes a nivel nacional, pedí que mi proyecto fuera de largo alcance. Con la ayuda del departamento de Programa Público de Arte Abierto, involucré a 1.600 niños de diversos orígenes, incluidos niños con discapacidades físicas y de desarrollo, y otros de una variedad de realidades socioeconómicas. Se invitó a cada niño a crear un dibujo para la instalación con la promesa de que no habría intervención curatorial y que cada dibujo del sol y la luna producidos serían expuestos.

Fuera del espacio expositivo, en el techo, se encuentra LONG LAST HAPPY (2020), un neón de diez metros de largo, cuyas letras con rayas de arcoíris forman una declaración poética dirigida a los transeúntes. Este mensaje de felicidad eterna es atemporal y une a personas a lo largo de milenios y continentes. Un arcoíris es un puente que unifica todo con todos”